Cambios

Cambios

Empecé a salir con mis amigas desde muy jovencita, por lo que cuando llegué a los veintipocos ya había vivido lo que muchos empezaban a descubrir a mi edad. Así que entré en fase precoz de letargo.

Empecé a salir con el que era mi marido, nos compramos piso, nos fuimos a vivir juntos…. y llegó el “amuermamiento” final.

En la comodidad de tu nidito, dejas poco a poco de salir… Unas veces haces cenas con amigos, otras te plantas en el sofá con manta y peli, y al final te da una pereza monumental salir a airearte un poco, así que llega un momento en que dejas de hacerlo. ¡¡¡Se está taaaan agustito en casa!!!

 

Y va pasando el tiempo….

 

Te casas,  tienes hijos, haces vida “hogareña”. No sales (salvo en ocasiones muy puntuales) y tampoco es que lo eches mucho de menos. Tus amistades están en la misma etapa que tú, y de no quedar en plan “familiar” con las parejas e hijos, poco más haces. Y bueno, es “lo normal”. Has elegido ese modo de vida, has elegido ese rol, ahora tienes hijos y por ende otras preferencias… Eres “feliz” (o eso crees) con lo que tienes.

 

Pero sigue pasando el tiempo…. las cosas cambian… la vida cambia….

 

Así como quien no quiere la cosa, llega un día que de repente, te quitas la venda de los ojos, miras a tu alrededor y ves. Ves con claridad. Te das cuenta de todo. De dónde estás, de lo que tienes, de lo que no… de lo que ha pasado.

 

Te miras al espejo, pero no te ves, no te encuentras. Ves reflejada a una mujer, pero no eres tú. No te reconoces.

 

¿Dónde está mi “yo”? ¿Dónde ha estado todo este tiempo?

 

Reaccionas….aceptas….

 

Y pasa más tiempo….. y te divorcias….

 

Te das cuenta de que te has “dejado” por completo. Te has abandonado. Te has dedicado a tu familia, a tu trabajo, a tu casa, ¡pero no te has dedicado a ti! Te has perdido. Ésa no eres tú. La rutina, la falta de tiempo, los problemas, todas esas cosas “más importantes”…. te has  encerrado en lo más profundo de ti misma.

 

“¿Cuándo empecé a descuidarme y dejarme tanto? ¿Dónde está mi sonrisa? ¿Y mi humor socarrón? ¿Mi libertad? ¿Mi vida social? No soy yo!!!! “

 

Entonces decides rescatarte, recuperarte, volver.

 

Empiezas a pensar un poquito en ti, aunque sea de vez en cuando. Te empiezas a cuidar. Te empiezas a gustar. Te empiezas a querer.

 

Vuelves a socializar, a sonreir, a ironizar, a ser tu “YO” de antes. La auténtica. La de verdad.

 

Te das cuenta que hay vida más allá del trabajo/casa/hijos. Y quieres vivirla. Necesitas vivirla.

 

Porque sí, mis hijos son lo primero de todo y por encima de todo. Pero por encima de todo también soy mujer además de madre. Y necesito serlo. Dedicarme a mí también. Cuidarme, mimarme y quererme. Estar bien conmigo para estar bien con ellos, con los demás.

 

Echo la vista atrás, y es como si hubiesen borrado un montón de años de mi vida. No digo que estén desperdiciados, ni mucho menos. Me han dado cosas muy buenas. Pero han sido unos años en los que no era yo. Y es de lo único que me arrepiento. De no haberme dado cuenta antes de que me había convertido en otra persona. He estado oculta, encerrada en mí, y no he reaccionado hasta hace poco tiempo.

 

Pero ya me vi, me escuché, y me salvé.

One thought on “Cambios

  1. Me parece patético el relato, pero lo peor es que te sentirás orgullosa y todo con lo que has escrito.
    Con ese egoísmo y esos pensamientos de niñata, lo mejor que hubieras podido hacer por el bien de todos es directamente NUNCA HABERTE CASADO.

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