Carta de una amiga

Carta de una amiga

 

Hola amiga,

Sé que somos completas desconocidas, pero sin embargo estoy convencida de que tenemos muchas cosas en común. Más de las que creemos y más de las que nos gustaría tener.

Ambas fuimos jóvenes ilusionadas. Fuimos crías que pensaban haber encontrado el amor, que se sentían felices, que sentían seguridad. Ambas tomamos decisiones que de un modo u otro llegaron a cambiar nuestra vida. Nos entregamos a lo que en ese momento pudimos sentir y creer, sin valorar mucho más allá, sin pensar de verdad, sin esperar… con esa pequeña prisa que después pagamos bastante cara.

Sí, yo también creí comerme el mundo. Yo también nadé a contracorriente y grité a todo el mundo que se equivocaba. Yo también confié en eso que creía amor, y creí ser feliz durante un poco tiempo. Y aún cuando el mundo se me podía venir encima, yo también gritaba que era normal, que todo pasaría, que se arreglaría, que volvería al inicio…

¿Quién no se enfadaba? ¿Quién no tenía problemas? Yo también entregué todo, sin importar que me devolvieran a pedazos cada parte de mi ser. Una y otra vez volvía a entregarlo, hasta que ya ni yo misma podía recomponer mis pedazos. Y ¿sabes?, esto no sucedió sólo una vez. Dicen que el ser humano es el único tan estúpido como para tropezar dos veces con la misma piedra, y así es. Pero no importa, todo pasa. De hecho te estoy escribiendo esta carta desde mi cama ahora mismo, con una dulce música de piano que me transmite una inmensa paz.

De hecho no te escribo para recordar ni revivir nuestras miserias pasadas. Te escribo para decirte que a veces, lo que imaginas imposible, sucede.

Un día despertarás con otro modo de pensar. Despertarás creyendo firmemente que se acabó el culpabilizarte, tú lo diste todo. Lo que podías dar lo diste, incluso lo que no debías. Despertarás decidida a unir esos pedazos, calzarte los tacones y salir adelante. Y harás muy bien, más que bien, porque nadie merece que te mantengas en ese estado. Nadie que de verdad te ame iba a permitir eso. Si sucedió, avanza… algo bueno te llegará. A todos nos llega de un modo u otro, y salir de ese túnel es el primer paso de muchos. Tú mereces mucho más.

Yo muchos años después he podido comprender. ¿Sabes esa frase que circula por la red y dice “un día llegará una persona que te hará entender por qué no funcionó con nadie más”? Pues en mi caso es totalmente cierta. Mucho tiempo y muchas lágrimas después, apareció esa persona que le da sentido a todo. Una persona capaz de dar presencia constante, apoyo, comprensión, compañía, pero sobre todo, que me ha enseñado el verdadero sentido de la palabra amar. Una persona que a pesar de que las cosas no fuesen para nada sencillas, ha decidido estar y ser. Es esa persona que jamás creí que pudiese existir, pero sí, existe.

Yo también tenía mil barreras y corazas, también dije nunca más entregarme por completo, también tuve ese miedo. Y no, no hay que luchar contra ello. Si es la persona correcta, sus demostraciones irán derribando esas barreras poco a poco. Sin luchas ni desespero, sin exigencias ni reproches. Entendiendo y aceptando lo que somos y cómo somos. Todo llega. Si estás con la persona adecuada esas barreras poco a poco, van desapareciendo. No existe el miedo.

Ya sé que parece un bonito cuento. Pero te prometo que es totalmente real.

Según la etapa que vivas, lo que te cuento puedes verlo muy cerca o muy lejos aún. Cuando vivimos rupturas complejas el proceso suele ser bastante largo. Tardamos hasta en encontrarnos a nosotras mismas de nuevo. Pero te encontrarás. Y no, no serás la misma de siempre… serás más madura, más sabia, más completa. Porque para bien o para mal todo en esta vida nos enseña algo. Aunque sea a no ser tan ingenua o confiada. De todo aprendemos y todo nos aporta. Queda en nuestra mano hacer un buen uso de toda esa sabiduría que nos regala la vida y las experiencias que vivimos. Ahora todo es un poco más sencillo, ya sabes lo que no quieres en tu vida, ¿no es así?, y ya sabes las señales o indicios que te muestran el comienzo de ese camino que no quieres. No te conformes, no sufras. No aceptes por miedo. Sé tú. Busca lo que de verdad quieres y te hace feliz, o no lo busques, pero nunca te conformes. No tengas miedo a decir no, ni tampoco a descubrir cuando creas que algo puede encajar contigo.

Pero eso sí, lo primero de todo es recorrer ese camino. Sanar, cicatrizar, querernos. Quiérete mucho, valórate, mírate al espejo y dile a tu propia imagen que tú puedes. Reconstrúyete y avanza.

Sólo valorándote tú, podrás saber reconocer después si la persona que tienes a tu lado te valora como tú quieres y necesitas. Sólo queriéndote a ti misma podrás querer después a alguien más, y reconocer si esa clase de amor es el que quieres en tu vida. Yo por suerte lo he encontrado, y espero que muy pronto tú también puedas hacerlo, porque todos merecemos sentir de esta manera tan bonita.

 

One thought on “Carta de una amiga

  1. Amiga,

    Llenaré este espacio con silencio, con los ojos borrados con lágrimas que quieren no salir y con la fuerza que me sigue haciendo avanzar.

    Gracias.

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