Custodia compartida no es corresponsabilidad: el anteproyecto

Custodia compartida no es corresponsabilidad: el anteproyecto

 

Hace apenas unos días nos sorprendían con la preparación del texto para el anteproyecto de ley de custodia compartida en España. Un texto que en la asociacion recibimos como una especie de batacazo, ya que llevamos tiempo solicitando el aumento de recursos en los juzgados que permita hacer mejores valoraciones en los procesos de guarda y custodia de los niños, y que ahora vemos que realmente no piensan ni valorar ya que se intenta implantar un modelo de custodia preferente.

Por si la idea de tener un modelo de custodia preferente no fuese suficiente “coña”, vemos que el nombre escogido para este anteproyecto de ley es justamente “corresponsabilidad parental”.

 

corresponsabilidad

 

Corresponsabilidad: ¿Qué es? ¿La conseguiría una custodia compartida?

Corresponsabilidad, esa gran palabra que nos acompaña en los últimos años y que es tan necesaria. ¿Qué quiere decir ser corresponsable en la crianza de los hijos? Quiere decir ni más ni menos, implicarse a fondo. Entender que es nuestra función, nuestra tarea, nuestro deber, atender y cubrir las necesidades de nuestros hijos sin delegar la mayoría de las funciones en el otro progenitor.

En cuanto a corresponsabilidad (que no custodia), podríamos decir que en la actualidad podríamos encontrar tres posibles supuestos:

1. Pareja donde ambos progenitores son corresponsables, repartiendo las tareas y funciones relacionadas a la crianza de los hijos y compartiendo tiempo con ellos.

2. Pareja donde uno de los progenitores asume por propia voluntad el 98% de las funciones relacionadas a la crianza de los hijos, por cuestiones de sobreprotección al menor al considerar que el otro progenitor no es capaz de desarrollar las funciones correctamente.

3. Pareja donde uno de los progenitores asume el 98% de las funciones relacionadas a la crianza de los hijos por dejadez o desinterés del otro progenitor.

En los dos primeros supuestos, la preferencia de la custodia compartida no supondría ningún problema en la gran mayoría de los casos. Pero, ¿qué sucede con el tercer supuesto, siendo mayoritario? Cuando una persona no asume sus funciones como padre/madre por voluntad propia, por desinterés o dejadez, no las asumirá de ninguna de las formas, ni porque lo diga una resolución judicial. Vemos el claro ejemplo en los incumplimientos del régimen de visitas, ¿no?. Como tantas veces nos dicen con los incumplimientos de visitas, “realmente no podemos obligar a nadie a que visite al menor, si no quiere hacerlo, poco se puede hacer”.

Entonces, ¿qué puede suponer realmente una custodia compartida en estos casos? Muy probablemente traerá lo que ya tantas veces hemos visto, niños aparcados con abuelos continuamente o con el primer familiar de turno que pueda/quiera hacerse cargo de ellos. Y no es que sea malo que los niños pasen tiempo con los familiares, de hecho es más que necesario que lo hagan y tengan relación, pero ésta debe ser según el grado de parentesco. Desde el momento en que otro familiar asume el rol de padre/madre algo está fallando en esta resolución y se le está restando ese tiempo a la otra figura de apego que adquiere una importancia considerada en la etapa de desarrollo.

En este aspecto también cabe tener en cuenta, que entraría la posibilidad de que uno de los progenitores no quiera asumir la custodia, y se imponga por petición de compartida de la otra parte. El efecto de casos así quienes menos lo vivirán serán los progenitores, pues uno habrá conseguido lo que quiere, y el otro buscará la forma de quitarse la responsabilidad, como hemos dicho anteriormente, ¿pero quién está pensando aquí de verdad en el interés superior del menor? ¿Estamos valorando seriamente que podríamos enviar de esta forma a un menor a cargo de alguien que no quiere encargarse de él?

La corresponsabilidad (que no custodia) es un punto que no debe dejar de tenerse en cuenta, pues es una de las bases que podrá orientarnos sobre el éxito o fracaso que puede suponer la custodia compartida en cada familia que se presente. Quien no se implica voluntariamente, no lo hará porque lo diga una resolución judicial.

igualdad de género

 

Enfoque del anteproyecto como medida de igualdad de género.

En España llevamos décadas luchando por la igualdad de género, y a lo largo de todos estos años se ha conseguido equiparar muchos derechos, pero ciertamente aún queda mucho camino por recorrer.

Entender la crianza de los hijos como una cuestión de igualdad es un poco delicado. Ciertamente la corresponsabilidad parental se basa en cumplir las funciones de padres de un modo igualitario, pero si cambiamos funciones parentales por custodia, el menor podría quedar relevado a una especie de “objeto” al que ambos padres tienen el “derecho” de “poseer”.

Aunque está muy bien buscar la forma de hacer entender que en la crianza de los hijos también debe existir la igualdad entre hombres y mujeres, padres y madres, debemos tener un especial cuidado ya que no hablamos de derechos propios, ni de objetos, sino que hablamos de la vida de otros seres humanos, los hijos.

Una vez conseguida la supuesta igualdad de género en este aspecto, ¿dónde queda el interés superior del menor?

Vamos a suponer que “compramos” el modelo de custodia compartida preferente como una medida de igualdad de género. Hemos conseguido calmar a algunos colectivos que ahora entienden tener igualdad de derechos sobre los hijos, pero ¿dónde quedan los derechos del propio niño?

Los propios derechos del niño recogen:

  • El interés superior del niño: cualquier decisión, ley o política que pueda afectar a la infancia tiene que tener en cuenta qué es lo mejor para el niño.

¿Dar preferencia a un modelo de custodia garantiza el tener en cuenta qué es lo mejor para ese niño?

Las familias son tan diferentes como diferentes somos las personas, y entre tanta variedad, lo que puede ser muy bueno para unos puede ser completamente perjudicial para otros. Entendiendo esto, ¿por qué es necesario tener un modelo de custodia preferente? Ya hace un tiempo en esta misma página web hablábamos de la guarda y custodia sin preferencias, exponiendo diversas situaciones que podrían dar coherencia a diferentes modelos de custodia previo análisis que permita diagnosticar lo que realmente es mejor para los menores sobre los que se va a decidir.

Lo ideal es no tomar leyes que den preferencia a un modelo de custodia concreto, sino que se dote de los recursos que realmente son necesarios para que en los juzgados se pueda valorar a fondo qué decisión será más acertada para el futuro del menor. Que hagan para reducir los tiempos de espera que actualmente sufren las familias, donde en muchos casos un psicosocial puede tardar hasta seis meses. Teniendo los recursos y la dotación profesional necesaria se pueden hacer valoraciones más profundas que determinen con mejor exactitud cuál sería el interés superior del menor en cada caso, en cada familia, en cada entorno.

Ahora poniéndonos un poco retorcidos, vamos a ponernos en el caso de un recién nacido, porque entendemos que si hablamos de un modelo de custodia preferente, lo será a pesar de la edad que tenga el menor. Si nos ponemos en la piel de un recién nacido sobre el que se otorgue una custodia compartida, el interés superior del menor terminaría pisoteado por completo. La igualdad de género que se pretendía anulará por completo todas las necesidades que un bebé recién nacido puede tener.

Hay cosas en la vida donde la igualdad de género ni siquiera tiene cabida y éste es uno de ellos. Por encima de cualquier derecho del adulto están los derechos de los menores. Los bebés al nacer el único vínculo que tienen y conocen, es el materno. Esto no quiere decir que los papás no sean importantes y necesarios, que lo son, pero no tienen el vínculo con el bebé en el mismo momento, sino que lo van adquiriendo poco a poco. El bebé cuando nace a quien realmente necesita, es a su madre, y esto no lo decimos las madres, lo dice la biología. La separación temprana de madre e hijo genera efectos negativos en el vínculo y desarrollo cerebral de los niños, y desde la Universidad de Navarra también nos regalan un estudio sobre la células madre y el vínculo de apego en el embarazo.

Los derechos de los menores deben estar siempre por encima de los derechos de cualquier adulto, y hay cosas en la vida donde simplemente la igualdad de género no cabe temporalmente, y debe respetarse porque así es nuestra naturaleza.

 

violencia de género

 

Custodia compartida como modelo preferente y violencia de género

Como ya todos sabemos, apenas estamos en el mes de mayo de 2017 y hay casi (o sin el casi) 30 mujeres asesinadas a mano de sus parejas o exparejas. El año 2016 (el actual no me lo muestra la web estadística) registra 143.535 denuncias por violencia de género, y aún así, nos siguen comunicando a cada momento que la mayoría de los casos ni siquiera llegan a ser denunciados.

Es un tema demasiado complejo y grande para plasmarlo alegremente en una entrada de un blog, pero nos vemos obligados a reflejar esta realidad, porque existe, y un modelo de custodia preferente de este tipo podría dar lugar a muchas situaciones de riesgo. Sabemos que muchas personas se siguen preguntando por qué no denuncian, se preguntan por qué callan si realmente están siendo maltratadas, pero la respuesta a veces no es tan sencilla. En muchas ocasiones el mismo miedo impide actuar en este sentido. Muchas mujeres intentan escapar de estas situaciones mediante el divorcio, confiando en que la separación pondrá fin a la situación que viven.

Con un modelo de custodia compartida a modo preferente, entramos en un riesgo muy grande de que los niños terminen siendo un arma a utilizar contra el otro progenitor para seguir ejerciendo ese poder y control que perderán al divorciarse, es un modo más de someter a la mujer, a la madre, mediante el control de los hijos. Ya por desgracia, vemos este resultado varias veces en las noticias, cuando ya ha sido demasiado tarde para escuchar, para entender el peligro real que se estaba denunciando y exponiendo. El modelo de custodia compartida a modo preferente servirá como un arma de control y coacción en los procesos de divorcio, y además, no garantizará que sea realmente lo mejor para el menor.

Como siempre hemos dicho desde la Asociación Española de Madres Separadas, lo mejor para el menor siempre será que los juzgados tengan los recursos necesario para poder valorar su caso en profundidad, y se tomen decisiones en consecuencia a la historia familiar que el menor tiene. Que se valore a fondo la idoneidad de ambos progenitores, y se acuerde sobre ello el modelo de custodia que mejor se adapte a esa situación, que en muchos casos probablemente sea el de una custodia compartida, pero en otros muchos podría ser una custodia materna, o una custodia paterna.

Aquí lo que de verdad tiene que importar el bienestar de los niños, no el derecho de los adultos.

#LosNiñosPrimero

 

The following two tabs change content below.

Zulema Acosta

Mamá de dos soles. Blogger, actualmente dedicada al Social Media, SEO. Madre separada.

One thought on “Custodia compartida no es corresponsabilidad: el anteproyecto

  1. Buenos días. Me separé hace 5 años y ahora después de ese tiempo el padre quiere la custodia compartida. Me asusta dicha posibilidad porque el padre nunca ha asumido las responsabilidades diarias y prevalece en su caso, después de tanto tiempo, seguir haciéndome la vida imposible, sin tener en cuenta que mo ed a mí a quien hace daño si no a nuestro hijo.
    Pertenecemos a la comunidad valenciana y aquí hasta hace poco la custodia compartida era una realidad impuesta, que el padre de mi peque rechazó. Pero ahora que estamos en juicios por lo visto el gobierno retiró dicha ley. Ahora qué pasa quieren volver a imponerla? En un juicio que te dejan hablar 5 min ya saben que ese modelo es lo mejor para los menores? Estoy muy asustada

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *