El duelo afectivo. Fase de rabia y culpabilización (III)

El duelo afectivo. Fase de rabia y culpabilización (III)

Esta es la fase del “porqué” continuo, de las conclusiones de todo. Incluso es una fase donde puede aparecer la necesidad de venganza o castigo.

Estamos muy removidos, activados, furiosos, pero esto pasará. Si hoy pensamos en algún ex de nuestra juventud ¿Qué sentimos? Ni la más mínima perturbación.  Todo acaba por ocupar su lugar.

Hay que recorrer un camino de reestructuración mental y emocional y recomponernos.  “Ahora ya no eres «pareja de…», Toca revisarse y rehacerse.

El indicio de que estás saliendo de la negación,-negociación es que empiezas a experimentar ira, enojo, indignación ante lo perdido… Pero aún podemos experimentar días en los que neguemos la situación. Debemos tener paciencia Todo es un proceso y hay retrocesos, mezcla de emociones, montaña rusa de sentimientos.

Cuando la persona empieza a ver la realidad, intenta todavía rebelarse contra ella.  Frases como ¿por qué yo, porque ahora?, ¡no es justo!, surgen repetidamente. Nos enfadamos con la vida, con el otro, con el mundo y/o con nosotros mismos. “Con todo lo que le he dado, no puede hacerme esto” “Ha destruido mi proyecto de vida” “No ha sabido valorar lo que teníamos”.” Se ha cargado la familia y nunca se lo perdonaré”.  “¡Soy idiota por no haberme dado cuenta! Tenía que haber cortado esto antes”. “¡No debía haber sido tan confiada! ¡Se ha reído de mí, me ha humillado!”

De nuevo nuestras creencias,” lo que pensamos que debería ser”

No son los acontecimientos (la separación y los cambios que conlleva) los que producen los estados emocionales sino la manera de interpretarlos y vivirlos.

Por tanto, si somos capaces de identificar los pensamientos inadecuados y cambiarlos, podremos generar otras emociones menos dolorosas, más cercanas a la realidad, que nos permiten tomar conciencia de la situación y sentirnos mejor.

¿Qué nos decimos internamente? ¿Qué tipo de frases retumban en nuestra cansada pero activa cabeza?  Por ejemplo:

todo me sale mal”, toda la culpa es mía”, “nada está bien”, “siempre va a ocurrir esto”, “nunca voy a ser capaz”, siempre voy a fracasar”, nunca voy a dejar de estar enamorado”, todas las mañanas son horribles, “el matrimonio tiene que ser para siempre“, “para seguir adelante necesito una persona siempre en mi vida”, “, “la separación no se supera nunca“, “separarse es fracasar“, nunca podré dejar de pensar en mi ex”. Estamos ante pensamientos distorsionados basados en lo que creemos de manera innata, por educación, costumbre, vivencias, etc.

El problema de estas creencias es que hace que interpretemos las cosas que nos ocurren como absolutas (siempre serán igual) y no como son en realidad, relativas (todo Cambiará). Por ello hay que darse cuenta de que no son válidas y hacer esfuerzos para cambiarlas y para desarrollar una forma positiva de pensar respecto a nosotros mismos, a lo que nos pasa y a lo que nos rodea.

IRA, RENCOR, RABIA, CULPABILIZACIÓN Y GANAS DE VENGANZA son la consecuencia de esta forma de pensar.

Vamos a conocer un poquito más de estas emociones:

La ira siempre proviene de expectativas frustradas”. Tras la ruptura, puedes encontrarte (por un tiempo) especialmente cómodo con esta emoción. El enfado te da fuerzas para quejarte y expresar tu rencor comparando con el bloqueo del miedo y el cansancio de la tristeza.

Incluso podemos querer seguir enfadados, tiempo después de la ruptura, ya que así nos sentimos más fuertes Recuerdo mejor lo que me hizo. Me reafirmo en la idea de que mi ex es egoísta o imbécil, etc., y no me merece.  Me siento más fuerte y, por momentos, pienso que soy yo quien no quiere estar con él, o con ella. Estamos activados para focalizar en lo “malo de la relación”.

Se tiende a hablar mal de la expareja.  También puede que sientas deseos de llamar a tu ex solo para decirle lo mala persona que es, etc. Queremos crearle un sentimiento de culpa, que se sienta en deuda con nosotros, que nos deba una disculpa, una compensación.

No todos los pensamientos que tenemos durante el duelo tienen que convertirse en una acción ya que son como una válvula de escape para enfrentar una situación complicada ante la cual no estamos aún preparados Simplemente reconócelos.  Es como coger aire por breves segundos y después sumergirse en la realidad. Si eres capaz de reconocer que están en ti, no tienes por qué inhibirlos o eliminarlos; simplemente acéptalos. PERO NO TE LOS CREAS. NO LOS SIGAS.

La rabia, el odio, etc., son emociones como otra cualquiera y tienes derecho a sentirlas. Párate y siéntelas. No trates de quitártelas de encima, ESCRIBE, tomate tiempo para pensarlo que sientes. Son energías y lo mejor es transformarlas en algo beneficioso para ti mismo.

Como en otras etapas con sus emociones correspondientes lo adecuado sería:

  1. Identificar qué sensaciones tengo y cuál es mi emoción: ¿qué siento exactamente?… Rabia. Yo soy el responsable de mi sentimiento de rabia. Piensa en por qué estás enojado y con quién.
  2. ¿Qué pensamientos dañinos asociados tengo cuando me siento así? Pensamiento central: “No es justo que me haga esto” No me lo merezco”.
  3. Contrastar si esos pensamientos se adaptan a la realidad. Por ¿De verdad es una mala persona por querer terminar una relación?
  4. Puedo cambiar estos pensamientos por otro más funcionales y que me hagan sentirme mejor. Por ejemplo: “Es una situación difícil a la que no quiero enfrentarme, pero ha pasado”. “Todos tenemos derecho a buscar lo mejor para nosotros mismos, aunque a veces eso suponga la incomodidad del otro”.
  5. Por otra parte, conviene canalizar la propia activación fisiológica que conlleva la rabia. ¿Qué puedo hacer con esa rabia que me ayude a estar mejor? La ira no hay que ocultarla, sino que conviene darle salida, pero de manera correcta. Podemos utilizar para nuestro beneficio toda esa energía. Hacer deporte, atrevernos a actividades que nos requieran mucha energía, solucionar problemas que requieran asertividad, decisión, arranque.

En estos momentos, puede surgir una fuerte y nueva energía, con ganas de salir, arreglarte de nuevo (cambios de look), cuidarte más, comerte el mundo. Reflejan al fin al cabo necesidad de cambio y de demostrar que me merezco lo mejor. 

¿Os suena la frase de “No sabe lo que se ha perdido”? Sientes la necesidad de volver a verte bien y de volver a gustar y gustarte. Pueden aparecer relaciones transitorias, clavos funcionales que intentan sacar a nuestro ex, pero que a veces se quedan y otras se rompen al primer intento. Estamos en fase de revancha, y de baño de autoestima.

A veces esa ira, esos reproches se dirigen hacia nosotros mismos. Nos culpabilizamos de no haber hecho todo lo que deberíamos, o por otro lado de no haber visto venir el final de la relación, y de haber seguido invirtiendo en ella. El caso es fustigarnos, cargarnos de autorreproches de todo lo que teníamos que haber hecho y no hicimos, lo que tendríamos que haber visto, etc.

Tendremos que aplicar el auto perdón si queremos avanzar.

Aparecen también los deseos de VENGANZA. La venganza hace que el daño experimentado permanezca en nosotros, pues para vengarnos de alguien debemos pensar constantemente en lo que pasó.

La rabia convertida en revancha puede provocar grandes daños en las relaciones tanto con la pareja como con los hijos, familiares, etc. Es la necesidad de buscar culpables, y, a ser posible, que lo sepa todo el mundo…

“¿Queréis ser felices un día?, vengaos. ¿Queréis ser felices toda la vida?, perdonad.

  • Como positivo: La rabia nos puede activar para pasar página y bajar al ex del pedestal.
  • Como negativo: Dejarte invadir completamente por la ira y que nos controle. Puede empeorar mucho todo.

Seguro que os reconocéis en esta etapa. Puede ser antes o después,   pero estos pensamientos dan nos acompañan. Es bueno aceptarlos y gestionarlos, así como las emociones que conllevan.

¿Quieres reconocer y trabajar todas las fases del duelo afectivo y te perdiste los artículos anteriores?

El duelo afectivo. Sus fases y algunos puntos a tener en cuenta (I)

El duelo afectivo. Etapa de NEGOCIACIÓN (II)

Si deseas saber más sobre cómo afrontar estas circunstancias, estas emociones incómodas, estas ideas persistentes y molestas que nos atascan en el proceso de superar una pérdida, podéis apuntaros al Taller de duelo afectivo (plazas limitadas) o bien contactarme para trabajar vuestra propia situación personal de manera más personalizada.

ANA OLAIZOLA SEGUÉS. 

asesoramientopsiconline@hotmail.com /  Telf.: 653731439

 

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Ana Olaizola

Psicóloga de la Asociación Española de Madres Separadas

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