La novia de mi ex

La novia de mi ex

Mi ex marido rehízo su vida mucho antes que yo… De hecho, siendo rigurosa debería decir que la rehízo antes de deshacerla conmigo.

No me equivoco si afirmo que es difícil asumir y digerir que tus hijos pasarán cierta parte de su tiempo con ella, con ellos. Más difícil todavía cuando la otra parte ha rehecho su vida y tú sigues lamiéndote las heridas y recomponiendo tus pedazos.

Luego viene cuando tú has conseguido redirigir tu vida, pero te sigue jodiendo sobremanera. Bueno, qué le vamos a hacer, somos humanas y supongo que ese instinto protector que tiene toda madre, está por encima de la razón.

El tiempo, que es sabio consejero y pasa volando, aunque solo para ciertas cosas… Te acaba enseñando que lo que realmente ha de importarte es el bienestar de tus hijos, y que ciertamente, esa relación y esa nueva familia funcione solo reporta cosas positivas para todos. Pero oye, llegar a este punto cuesta,  y mucho.

Puedo entender el recelo… Como mamíferos que velan por su cría, apartada de forma antinatural, contra su voluntad de su lado y alcance, para ir con otra persona que… Que te quede claro… ¡¡No es su madre!! (A pesar del paso del tiempo, a veces sigue resurgiendo el ramalazo ultra protector).

Puedo entender esos miedos y esos sentimientos tan irracionales, que solo el tiempo y la experiencia son capaces de curar.

Personalmente pasé por algunas fases:

Primero sentí un odio irrefrenable contra ella. Es como si hubiera sido ella con quien tenía firmado el contrato de gananciales… Ese odio que se mezclaba con una buena parte de celos solo lograba convertir en una auténtica agonía los días que mi hijo pasaba fuera de casa. Supongo que tampoco ayudaba demasiado y también formaba parte del duelo, asimilar que el hombre con el que había compartido nada más y nada menos que la llegada de un hijo, había salido de mi vida para entrar cual estampida en la de otra.

Poco a poco aprendí a entender que la persona que realmente me debía respeto y tenía adquirido conmigo un compromiso era él. Y ese odio fue poco a poco perdiendo fuerza. (Hacia ambos). En esta fase era mi lado femenino el que afloraba, herido.

Después llegó la desconfianza, ¿le tratará bien? ¿Le mimará? ¿Hará diferencias con sus hijos? ¿Le…? Seamos sinceras, los niños son pequeñas personitas, son niños, sí, pero no son tontos. Cuando volvía de pasar el fin de semana sometía a mi hijo a un tercer grado “disimuladamente”. Todo lo disimuladamente que puedes lanzar una batería de mil preguntas sin levantar sospecha… Con el tiempo me di cuenta que el niño venía contento, y comprendí que sus respuestas debían de ser sinceras, ya que si no, hubiera notado algo en su comportamiento.

Y con el tiempo, siempre el tiempo, aprendí a que a veces las cosas son mucho más sencillas de lo que las queremos hacer. Que en un momento dado, yo también pude ser la novia de algún ex, y que “no solo yo siento”.

Lógicamente siempre habrá casos y casos. Aquellos en los que no exista mimo, en los que el trato no sea igualitario con el resto de los hijos y las hijas, en los que el niño o la niña vuelvas desesperados, tristes o con muy pocas o ninguna gana de volver, ¿cómo podríamos detectar ese tipo de cosas y cuál podría ser la mejor manera de proceder y acompañar a nuestros hijos o hijas?

 

La psicóloga Ana Olaizola nos da algunas pistas:

Aunque cada caso es un mundo,  se pueden señalar algunas  pautas, directrices para encauzarlo y/o sobrellevarlo de la mejor manera posible.

Partimos del hecho de una situación ya de por sí complicada, aunque NO terrible para todos los implicados: Los ex, la nueva pareja, los niños y en ciertos casos los hijos de ésta.

Nos encontramos con una nueva Obra de Teatro con muchos personajes dispares, escenarios diversos varios directores y sin  un guión establecido: REQUIERE TIEMPO, PACIENCIA Y ACTITUD CONCILIADORA.

Hay que tener en cuenta factores como: dos casas, dos familias, variantes educativas y atencionales, problemas de celos, pérdida momentánea del otro progenitor por parte del niño,  jerarquización en cuanto a hijos de uno y otro, comparaciones y competencia por quien cuida mejor a los hijos, venganzas, niños como moneda de cambio, padres retados , chantajeados por los niños o por su ex cónyuge, “niños espías” padres/madres ausentes, obsesión de control, incapacidad de delegar o ceder el mando…y un sinfín de “delicatesen situacionales” típicas de las separaciones con hijos.

¿CÓMO SOBREVIVIMOS A ELLO? QUÉ NO HACER PARA EVITAR CONFLICTOS PERSONALES E INETERPERSONALES.

  • Hablar mal, juzgar criticar al progenitor o a su nueva pareja delante de los niños.
  • Someter a nuestros hijos a un interminable “interrogatorio detectivesco”, con intención  encubierta de “pillar en un renuncio” a cualquiera de los dos (ex y pareja nueva).
  • Comparar continuamentemis actos, normas y costumbre con los que tiene en la otra casa. Porque sean diferentes, no tienen por qué ser necesariamente peores ni perjudiciales para los menores.
  • Actuar como un “forense” en busca de pruebas que demuestren y confirmen que “allí está muy mal”, dándonos la razón y dejándonos con la sensación agridulce de: “Yo lo hago mejor” y  sin embargo “qué impotencia, no puedo hacer nada para que no lo pase mal”. Relacionaremos cada palabra, gesto, actitud, de nuestros niños con nuestras hipótesis catastróficas confirmándolas.

Si observamos conductas y síntomas inadecuados, extraños, entonces buscar las razones y llegar a conclusiones. No al revés.

  • Cambiar nuestras pautas educativas, relacionales, de modelado ante el chantaje de los niños “Papa me deja…” “Su novia me compra…” o al revés, “papá me castiga cuando…”, por sentirnos más queridos y subir algún punto en su ranking afectivo.
  • Inmiscuirnos en la vida de nuestro ex con nuestros hijos, su forma de educar, etc., a no ser que sea algo que afecte a los mínimos. Solo conseguiremos conflictos y empeoramiento de las relaciones entre todos. A nadie nos gusta que nos “lean la cartilla”, y no se suele reaccionar bien.
  • No obsesionarnos con lo que estará pasando en “la otra casa” durante el tiempo en que están allí los peques.  Sólo conseguiremos, quemarnos, angustiarnos, acumular ansiedad que posteriormente proyectaremos en ellos.

 Objetivo † PREOCUPARSE DE LO NOS QUE PODAMOS  OCUPAR

 

QUÉ HACER PARA LOGRAR UNA MÍNIMA SALUD MENTAL Y EQUILIBRIO ANTE LOS CAMBIOS

  • Intentar tener una relación lo más respetuosa y cordial posible con la ex. Lo más importante: poder comunicarse respecto al tema de los niños. Tener unos límites de interferencia pactados, unas normas mínimas de educación y conducta habladas,  

 RESPETO Y COMUNICACIÓN. No hace falta tener una relación de amistad con nuestros ex, sino de respeto y comunicación.

  • Hablar tranquila y asiduamente con nuestros hijos, sobre cualquier tema que pueda surgir. No sólo para saber cómo están, lo que piensan, sino también para que ellos sepan que nos interesamos por ellos. No sólo por la información que puedan transmitirnos.

NO SON ESPÍAS. Es una forma de acercamiento, de compartir momentos de ESCUCHA Y VALIDAR SUS SENTIMIENTOS Y OPINIONES.

  • Por supuesto, esta comunicación tiene que estar basada en la ESCUCHAincondicional y empática, sin juzgar, sin opinar sobre lo que sienten, poniéndonos en su lugar con los datos que tienen, con sus vivencias y sus carencias.
  • Explicarles con palabras y ejemplos acordes a su edad lo que conlleva una separación en lo relacionado al tema de tener dos familias. Aclarar temas como las funciones y competencias de cada uno, (progenitores y nuevas parejas), las diferencias comportamentales o disciplinarias que puede existir en ambos lugares (aclarar que no caeremos en el chantaje, que no somos omnipotentes para cambiar las cosas, que cada uno puede tener ideas diferentes en cuanto a la disciplina etc., y que no es tan grave…)
  • Transmitirles la idea de que para los adultos, también es difícil lo desconocido. Que podemos cometer errores, pero que tanto el padre como la nueva pareja y nosotras mismas actuamos con toda nuestra buena intención, y utilizando todos los recursos y conocimientos que tenemos
  • Aunque nos pese, dar un voto de confianza a la nueva “adquisición familiar”: la nueva pareja. Explicarles qué papel tiene o “debería tener”: que va a quererles  y tratarles con respeto y cariño, que  a veces les reñirá, con la intención de enseñarles y orientarles.  Recalcarles que todo requiere un tiempo de adaptación entre las partes.  Y dejarles muy claro que  sin embargo, nunca sustituirá a su madre.
  • Observar discretamente pero atenta a las señales continuadas y mantenidas en el tiempo como: cambios en hábitos de sueño, alimentación control de esfínteres, relaciones afectivas, emocionalidad disparada o reprimida, rechazo continuado a acudir con el otro cónyuge, etc.

Se trataría de observar sin provocar

  • En caso de hacerle preguntas, que sean abiertas, no directivas.
  • En caso de que lleguemos a la conclusión, tras hablar con ellos, de que esas conductas observadas, tienen relación con actitudes y circunstancias vividas con su otro progenitor, intentaríamos transmitirle el problema a nuestro ex, transmitiéndole sin acusar, sin atacar. Definir el problemasin sacar conclusiones, sin culpabilizar. Se trata de evidenciar un desajuste o trastorno en el niño, no de acusar  al padre o a su pareja. Hablar de hechos o conductas A MEJORAR pero nunca DESCALIFICAR A LA PERSONA como tal.
  • En caso de ser imposible el entendimiento y si el problema persiste y/o se agrava, se puede acudir a un profesional que ayude a mediar entre ambos.

 

En estos enlaces podréis obtener información de interés sobre familias reconstituidas:

Asociación Americana de Psicología

Universo UP

Si te ha gustado este artículo, ¡no te olvides compartirlo! ¡Multiplica su alcance!

Recuerda que nuestra web participa en los premios Madresfera 2016, y que hasta el domingo día 5 de febrero, las votaciones están abiertas. Si creees que esta Web merece quedar finalista, no lo dudes, apoya nuestra candidatura y ¡VOTA!

The following two tabs change content below.

Verónica Saseta

Bimadre, pero eterna primeriza, trabajadora, estudiante de educación infantil. Asesora de lactancia. Una vez fui madre separada.

Latest posts by Verónica Saseta (see all)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *