Lo que duele un adiós

Lo que duele un adiós

 

 

 

Hoy volvemos con una nueva historia de madres separadas. Una nueva historia de separación, de dolor y de poco entendimiento. Esta entrada es una colaboración de Noe, de blog Princesas y Princesos así que desde aquí muchas gracias por sumar este testimonio que has recogido y querido compartir

“Nunca puso pegas a que yo me quedase con la custodia.

En todo momento el dejó claro que quería lo mejor para nuestro hijo.

Nuestra separación fue cortés, todo lo cortés que puede ser que un día sin previo aviso te de la noticia de que tiene otra. No te faltará nada, me dijo.

Me faltarás tú, pensé.

Yo no quería nada. Sólo a él.

Me quedé muda. El pequeño se puso a llorar en la cuna. Cuando conseguí calmarle, ya me salían las palabras, pero el ya tenía hecha la maleta.

Aquella misma noche se fue.

No soy una mujer de grandes dramas, ni dignidades, ni orgullos.

Mastiqué mi dolor y me quedé con mi hijo.

No me faltó de nada, seguí viviendo en la misma casa, él pagaba los gastos y una buena pensión. Seguimos teniendo una relación educada y moderna.

Mi hijo tenía un año cuando se fue. Cumplió dos el día que llegaron los papeles del divorcio.

Dejó todo por escrito.

Cumplió su palabra.

Pero tenía prisa por liquidar esa etapa de su vida. Esas prisas ya no dolieron.

Antes del tercer cumpleaños se mudó. 500 kilómetros de distancia. Todo un mundo.

Hasta entonces nunca hubo horarios. Venía a verle sin avisar.

Se lo llevaba, disfrutaban juntos.

Nunca pusimos días, era un buen padre, no se lo llevó nunca a dormir, siempre decía que el mejor lugar para nuestro hijo era donde estuviese yo, pero al mudarse, mantener esas visitas se hizo imposible.

Soy egoísta, lo sé, sigue siendo un gran padre, un buen hombre.

Pero dejarle marchar para que se vean me mata.

Me puede.

Me duele.

Y entiendo que es su padre, y una necesidad esas visitas. Pero no por ello duele menos.

Sigue pagando las facturas, aunque ya no hace falta, hace mucho que trabajo y nos mantenemos sobradamente. La pensión se acumula en el banco, pensando en el día de mañana de mi hijo.

Una vez al mes se lo lleva 3 días, del viernes al lunes por la mañana.

Son días agónicos para mí.

Me cuesta. Me encierro en casa y apenas respiro.

Nadie me entiende. Y es que yo no concibo la vida sin él a mi lado.

A él cada vez le cuesta más.

No le gusta. Se marcha llorando y vuelve igual.

Sé que le tratan bien. Su actual mujer es un cielo, le mima y cuida como a un hijo.

Este año además se lo ha llevado 15 días a París.

Todo un sueño para un niño de casi 5 años.

15 días desgarrados. Echándole en falta, necesitándole.

Soy egoísta y probablemente tonta, pero mi dolor es mío, como perder un miembro sin anestesia, rota por dentro

Todos los días le ha dejado llamarme. Todos los días llorando al teléfono.

Y todos los días mi sonrisa telefónica mientras un mar caía por mis ojos.

Disfruta mi amor.

La vuelta. Dolido y taciturno. No dejes que me vaya más.

¿Pero lo has pasado bien? No, si no estás tu.

Cómo explicarle, cómo hacerle entender.

Se acostumbrará, lo sé. Pero yo no.

¿Por qué no estáis juntos papá y tú? Sería más fácil si no estuviésemos bien avenidos.

Sería más fácil para él.

Y en una semana volverá a marcharse otros 15 días.

Y volverá a partirse mi corazón con el adiós, y mi sangre se helará bajo el tórrido calor de agosto…

Y nadie entenderá que no aproveche para vivir, como dice mi familia.

Como si mi tiempo a su lado no fuese vida…”

11 thoughts on “Lo que duele un adiós

  1. Ufff leyendote he visto mi futuro. Yo tambien edtoy separada porque el se marcho con otra y continuamos llevandonos muy bien. El viene a ver a la pequeña siempre que quiere y de momento aun no se la ha llevado, pero cada vez que pienso en el dia que lo haga (que ya es una cuenta atras) se me encoge todo, empiezo a llorar y creo que me pasara como a ti que me encerrare en mi casa y no podre hacer mas hasta que vuelva a estar en mis brazos y eso siempre que la niña lo lleve bien porque como no sea asi… No se si sabre poner buena cara ante ella…

  2. Te leo y te entiendo! Nosotros tuvimos que establecer un horario porque sino no era vida para ninguno. Al igual que tu, la custodia me la cedió sin problemas, él decía que reconocía que donde mejor estaba la niña era conmigo. Sólo tenía un año cuando nos separamos, y ahora ya tiene tres. Aún no ha pernoctado nunca con él, y sé, que se acerca el día. Esta semana intentó que así fuera, pero me la trajo cuando ella misma le pidió que quería venirse conmigo! Sé que tengo que hacerme a la idea de que tendrá que irse algún día con él, pero cuesta. Más cuando como él dice, la niña lleva durmiendo conmigo tres años y los nueve meses en mi vientre.
    Reconforta saber que no soy la única que así siento, aunque no alivia lo que llevamos dentro!
    Un fuerte abrazo!!!

  3. Opino lo mismo que Lorena. La vida sigue, y el hijo/a lo es de los dos, y lo mejor para él y para los padres es compartir el tiempo, la crianza, la educación y las alegrías, nadie es dueño de nadie y nadie pertenece a nadie. Por el bien de vuestros peques cortad el cordón y disfrutad de la vida con ellos, con el tiempo agradeceréis no tener hijos apegados que dependan de vosotros para todo. Por mucho que OS duela, fomentad ese reparto de responsabilidad, pensad que sois privilegiadas, y no por eso los querréis u OS querrán menos. Saludos y suerte.

  4. Te leo y no puedo evitar pensar en mi futuro a corto plazo. Mi niña tiene 13 meses y su padre me ha pedido la separación. No tiene a otra pero dice que ya no me quiere. De un día para otro se ha ido de casa y ya ha buscado abogado.
    Me desagarra el alma pensar que por ley se va a llevar a la enana cada 2 fines de semana. Ya me cuesta concibir la vida sin el a mi lado, pero que me aleje de mi hija me resulta insoportable.

  5. Ante todo, te envío un abrazo.
    Es difícil verlo llorar cuando se va de visita. Si la situación continúa, si la angustia persiste, te sugiero conversar con el padre de tu hijo y buscar asesoría familia psicológica, pues tu duelo se ha prolongado como suele ocurrir en muchos casos donde el dolor se esconde en lo más profundo del corazón para salir adelante a toda costa. Sólo puedo decir que nadie te exige ser perfecta, que si te equivocaste ya pasó, que es tu elección cómo sigues tu vida y que sí llegará el día en que despiertes y puedas respirar tranquila sin sentir ese dolor que aun te parte el corazón.
    Rezo por ti.

  6. Yo estoy de acuerdo con Lorena y Paloma. Los hijos no nos pertenecen y deberíamos favorecer esos ratos que pasan con sus padres. Que al principio cuesta? pues sí, pero retenerlos a nuestro lado y presionarnos a nosotras mismas con frases como “cuando no esté mi hijo dejaré de vivir” y ese plan…. ni es sano para nosotras ni lo es para ellos.

  7. Creo que debes buscar ayuda profesional, psicólogo, terapias complementarias, ayuda emocional URGENTE!!!! Yo tbn me separe del padre de mi primera hija y cada vez que ellos se iban juntos mi pequeña se iba feliz, segura q al vol er estaría yo esperándola y que lo pasaría genial con su papá. Vivir lo mejor de cada uno…. Esa es la idea de no estar junto a la persona que te hace daño, que tu hijo pueda vivir lo mejor del otro sin culpas (como es lo q estas transmitiendo a tu hijo) los niños tienen sus emociones conectadas a la mama hasta los 8 años app y si tu sufres ovbio q tu bb sufrirá contigo xq se va con culpa!!!! ….. Ayudante, ayuda a tu bb a ser feliz, no le embarges su derecho a ser feliz…………………….. Sanate y Dps ve que otros factores pueden estar gatillando este comportamiento en tu bb

  8. Buenas tardes. Lo primero decir qye yo soy un padre separado. Por lo que veo uno de los pocos que lucho con uñas y dientes para poder ejercer como tal. En mi caso fue ella la que me dejo e intento quedarse con la custodia, cosa a la que no estaba dispuesto, pues yo soy tan padre como ella madre de mi hija y ninguno de los dos roles es mas importante o vital para mi hija que el otro. Este ultimo punto cuesta mucho hacerlo entender a su madre. Nosotros sufrimos la ausencua de nuestros hijos y la preocupacion por su bienestar en el mismo gradp que vosotras, aunque os parezca mentira, por lo queel tiempo que vuestros hijos estan con su padre no debe representar mayor trauma para vosotras que para el todo el tiempo que pasa a vuestro lado. Saludos ydeciros que pinerse en los zapatos del otro es imprescindible para comprender lsverdad de esta situaciin

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