Madres de aeropuerto

Madres de aeropuerto

Cada vez que llega un periodo de vacaciones coincidimos. Sin conocernos. Sin planearlo siquiera. Somos un grupo de lo más variado, cada una con su vida y sus cosas propias, pero con un factor común: la separación de nuestros hijos. Cada año cuando llega el verano, o navidad, o semana santa, acudimos a esa cita que nunca hemos concertado, cabizbajas. Al principio ni siquiera cruzamos una sola palabra, sólo con mirarnos cada una sabe por lo que la otra está pasando, el dolor que está sintiendo.

 

Aprovechamos esos últimos minutos para disfrutarlos a tope, para besarlos, para apretujarlos hasta que nos llaman “pesada”. Y sí, es cierto que se van por un corto periodo de tiempo, pero ese poco tiempo ya deja nuestra casa vacía, deja una calma inusual y un exceso de tiempo que a veces ni sabemos bien qué hacer con él.

Ellos marchan, generalmente contentos e ilusionados, y nosotras nos quedamos allí de pie, mirando cómo se alejan a través del cristal. Se nos agolpan las lágrimas en los ojos pero nos mantenemos allí hasta el último segundo, cuando ese avión despega con nuestros pequeños. Justo en ese momento fue cuando uno de esos días, descubrí a las mamás del aeropuerto. Antes de eso estaba ocupada en disfrutar cada último segundo, pero cuando se terminaron, de golpe me di cuenta que no estaba sola.

 

Esas madres forman parte de mi vida esporádicamente, pero son las que están a mi lado justo en ese momento en el que necesitas que alguien te pase la mano por encima. Ni siquiera podemos pasar acompañadas ya que sólo se permite un acompañante por niño, así que justo en el momento en que mi pequeño se va, quienes quedan son ellas, esas grandes desconocidas que tanto me acompañan y consuelan. A todas ellas quiero dar las gracias. Pasamos juntas muy poquito tiempo.

 

No coincidimos más durante todo el año. Pero aún así, aunque nunca más volvamos a cruzarnos, nos hemos acompañado en un momento difícil, nos hemos entendido. Cada año existen por desgracia, más madres del aeropuerto. Y a todas y cada una les estoy agradecida. [piopialo]Cuando acudas a acompañar a tu pequeño hasta el avión no olvides levantar la vista[/piopialo], pues es muy probable que a tu lado se encuentre otra mujer que te entienda como pocas personas en ese momento pueden entenderte.

 

 

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Zulema Acosta

Mamá de dos soles. Blogger, actualmente dedicada al Social Media, SEO. Madre separada.

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