Diario de una madre separada (y estresada)

Diario de una madre separada (y estresada)

Cuando estás sola y tienes niños, y además trabajas fuera todo el día, no te queda tiempo ni para rascarte. Qué decir si pensamos en salir, conocer gente, tomar algo con amigas, charlar, leer un buen libro (cómo lo echo de menos), sentarte un ratito a ver algo en la tele después de cenar y acostar a los niños…

 

Cómo me gustaría ser como esas mamás que trabajan, se encargan de sus hijos, tienen la casa impoluta, y ellas están divinasdelamuerte, siempre arregladitas, maquilladas, sin una ojera ni un pelo de la cabeza mal colocado… Aunque no me queda muy claro que realmente existan, o si bien por el contrario se trata de una leyenda urbana, porque cada vez veo más y más mamás estresadas con más semejanzas a lo que yo vivo día a día, que a lo que nos muestran como handicap de (súper)mujer de hoy.

 

Y por si alguna se siente identificada, éste es el diario de mi vida, desde los confines de los tiempos, y hasta el infinito y más allá. Salvo cambios drásticos inesperados (o esperados, ¡por Dios!, ¡no quiero que sea así para siempre!):

Rutina diaria de lunes a viernes: 8:00 am (o más bien 8:22) ¡¡Sobresalto!! ¡¡Ooooootra vez has apagado el despertador sin darte cuenta!! Con la hora justa, por supuesto, con el tiempo justo y exacto, medido milimétricamente para vestirtedesayunarlavartelalegaña y salir pitando con los mochuelos a hacer la ruta de rigor. Algunos días no sé en qué punto exacto me he vestido, porque ni siquiera recuerdo haberme puesto éste jersey, ni sé a ciencia cierta si me he llegado a peinar. Ya ni hablemos de cremitas, maquillajes ni nada por el estilo…. ¡¡eso es impensable!! Por supuesto, no será la primera vez que me olvido de desayunar…

 

Salimos volando, “¡¡corre niño!!, ¡¡nena no te bajes del carro que no llegamos!!…” camino a la guardería, de la guardería al cole, y del cole a la oficina. ¡Guauuu! Hoy me ha dado tiempo a tomarme un café con tres churros así deprisa y corriendo para empezar el día… Sin hidratos y el primer chute de café, no soy persona. Llego bien. Las 10 menos dos minutos.

 

Comenzamos jornada laboral, 8 horitas en turno partido, con una hora para ir a casa/comer/volver, tooodo el día en el mismo lugar, que ya sólo piensas en que si te ponen una cama en la oficina ya ni te haría falta salir de allí. Sigo convencida de que debería estar prohibido trabajar por las tardes, porque estar 3 horas delante del ordenador, sentada, masticando aún la comida no puede ser bueno… Cualquier día me doy con la cabeza en el teclado, ¡¡¡qué soporrrrr!!!

 

Sales de trabajar cuando ya es de noche, a las 7 de la tarde, recoges a los mochuelos, los achuchas un rato, besitos, mimos varios, quetalhoyenelcole, y pa’ casa. A veces, tomamos un cafecillo rápido de camino, por eso de airearnos un poco y socializar y no volver a encerrarnos en casa nada más salir. Cuando llegas, como mínimo, son las 8 de la tarde. Qué bien, hoy hemos llegado pronto porque no había que comprar. Y gracias que los niños son pequeños y no tienen deberes todavía, ni que estudiar…

 

Los lunes, y si me apuras los martes, la cosa aún marcha bien, más o menos todo está “en orden”, pero cuando llegas al ecuador de la semana, tal como entras por la puerta te dan ganas de darte media vuelta y salir corriendo. ¡Mierda! ¡No se puede ni entrar al salón! Juguetes, zapatillas, el desayuno de esta mañana, que como nos hemos levantado a las 8:24 ¡ya no me ha dado tiempo a recoger lo de la mesa! Pero eso no es lo peor, naaa… ¡qué va! Sigues por el pasillo, tropiezas con el carrito de las muñecas, con el gato, y con alguna otra cosa más.

 

Saludas a las pelusillas por el camino (en vez de agacharte y recogerlas, ahora no tienes tiempo, vas a contrarreloj), y llegas a la cocina. La Cocina… Horror. Tengo diez vasos y veinticinco cucharas en el fregadero. ¿Es posible que en un día se haya podido acumular semejante fregao’? ¡¡¡Si sólo somos tres!!! Y en mis treinta centímetros de encimera, hay que hacer hueco YA porque tienes que preparar la cena… Cuando te das cuenta, sin haber hecho absolutamente nada más que dar vueltas sin sentido (mamá, ¡ven!; mamaaaaaa, ¡mira!; mamáaaaaaaaaaaaa), te han dado las nueve de la noche. Vaya, y la cena sin terminar, con un poco de suerte, con un poco sólo, a las nueve y media igual hasta han cenado. Tú tranquila, ya cenarás… Cuando puedas. O no.

 

Cenamos viendo los dibujos en la tele, porque, claro, si primero cenamos no nos da tiempo a ver un poquito los dibujos, así que fusionamos y lo hacemos todo a la vez, por aquello de ahorrar tiempo. Pecado mortal para alguna que otra mamá que seguramente se escandalizará al leerme… ¡cenar con la tele puesta!, pero es lo que hay oiga, tenemos que optimizar nuestro tiempo y a todo no llegamos…

 

Así que entre que cenan los peques, remolonean un poco, discuten, riñen por algún juguete y nos vamos a la cama, pueden pasar fácilmente de las diez de la noche…. Termino de estresarme un poco más porque el ponerle el pijama a la pequeña es como luchar con un oso, batalla campal, ¡con lo tarde que es! ¡Y tengo todo sin hacer! Así que leemos cuento rápido, cantamos Los Tres Cochinitos, y a dormir se ha dicho. Luces apagadas… Y cuando crees que ya están medio dormidos a la peque le da por hablar y hablar… Sin parar. No calla, no se duerme y no deja dormir a su hermano, así que mis nervios siguen en alza, subiendo y subiendo, pensando en que la niña no calla, el niño le grita porque no puede dormir, y yo que tengo que levantarme a quitar la ropa del tendedero, (que lleva ahí tres días), tender la otra lavadora, recoger un poco por encima, preparar la ropa y los almuerzos de mañana y… ¡CENAR! ¡¡Pero si no he cenado!! ¡¡por eso este ruido de tripas que a la peque le está haciendo taaaaanta gracia y a mí me está crispando los nervios más y más!! Pffffffff, por lo menos deben de ser las once.

 

Ya no sé si echarme a llorar… bueno, voy a intentar relajarme, voy a respirar, igual ella me nota tensa y le estoy transmitiendo mis nervios… A ver… parece que se relaja, sí, muy bien… Aquí quieta, sin casi respirar… Pero… Ufff, ¿qué me pasa? Qué cansada estoy de repente, qué relajada… ¡¡madre mía, que me voy a dormir yo!! Y empiezo a hacer tantas fuerzas con los ojos para no dormirme que parezco Marujita Díaz. Nada, yo creo que en un momento ya estará dormida, en nada ya me puedo levantar y seguir con todo lo que me espera fuera… Pero… Pero… Uy, ¡casi me duermo! Menos mal que me he dado cuenta. Por un momento pensaba que me había dormido. Voy a levantarme despacito y… ¡Dios! Al entrar a la cocina veo el reloj y ¡¡son las 3 de la mañana!! ¡¡Pues claro que me he dormido!! ¿¿¿Y ahora qué??? Pues nada, ahora que le den a todo y me voy a dormir… Apago las luces, ¡y hasta mañana! (Por cierto, no he cenado…).

 

Y cuando te quieres darte cuenta, y por fin coges la postura buena, después de un par de despertares de la pequeña y algún rechinar de dientes del mayor, vuelve a sonar la maldita melodía del despertador, y vuelta a empezar. Así cada día, hasta que por fin llega el fin de semana y piensas, ¡bieeen! a descansar. ¿Descansar? ¿Eso qué eeeeeees? Tienes sólo dos días para hacer tooooooodas las tareas de la casa que no has podido hacer durante la semana, por lo que acabas máaaas agotada de lo que estabas. Y en un simple pestañeo, ya es lunes de nuevo, y vuelta a empezar…

 

Pero, ¿sabéis qué os digo? Que ya no me torturo. Ahora ya no pienso en cómo tengo el salón o la cocina, recojo y hago hasta donde llego, y priorizo. Primero están mis dos tesoros, y el fin de semana intentamos disfrutarnos los unos de los otros, y a la casa, a la casa “que le den”. Ya tendré tiempo cuando sean mayores de tener la casa ordenada y como los chorros del oro. De arreglarme, de salir… Y de cenar.

 

¿Estresada? ¡sí! Pero feliz.

 

Beatriz López.

3 thoughts on “Diario de una madre separada (y estresada)

  1. Me siento bastante identificada…mi rutina es tambien de estres diario. Trabajo en limpieza y los lunes miercoles y jueves me levanto a las 5:30 para ir hacer un par de comunidades antes de llevar a los peques. Cuando llego a las 8:30 ya estan listos porque su hermana de 15 años los levanta…los llevo al cole y luego me dirijo a una casa que limpio antes de que salgan a las 2, a las dos los recojo nos vamos a casa, como algo rapido y me voy hacer 6 comunidades mas hasta las 7:30. Mientras ellos en actividades. Cuando termino los recojo les dejo la cena lista para que la mayor se la de y yo me voy a por mi ultimo trabajo del.dia limpiar un supermercado.
    cuando llego a casa a eso de las 22:30 solo quiero dormir y descansar llego muerta.
    Eso si procuro que el domingo sea exclusivo para ellos.

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