Navidad sin niños: Aprende a sacarle partido

Navidad sin niños: Aprende a sacarle partido

Normalmente, cuando se decide tener un hijo es dentro de una relación de pareja, una decisión consensuada entre las dos partes. Al quedarse embarazada se suele iniciar un vínculo especial con el futuro hijo que se ve potenciado a partir del momento de tenerlo en brazos por primera vez.

Un bebé necesita cuidados y protección desde el momento de su nacimiento, en una madre aparece ese instinto de protección casi en el mismo instante. A partir de ese momento la relación madre/hijo va pasando por diferentes etapas encaminadas hacia la separación e independencia de nuestro hijo, es un camino lento (nadie imagina a un niño de dos, cinco o siete años independizándose…), se inicia el primer día en que se le deja al cuidado de terceros para re-incorporarte al trabajo o, las que tienen suerte o lo deciden así, en el primer día de escuela… Poco a poco empiezan a hacer “colonias” con la escuela, a pedir quedarse a dormir un día en casa de algún amiguito, más adelante a irse una tarde solos con sus amigos a dar una vuelta, cuando nos queremos dar cuenta llega el viaje de fin de curso… Hasta llegar a la temida adolescencia donde empiezan a estar más tiempo con los amigos que con los padres.

Cuando llegan las salidas nocturnas llegan también los insomnios hasta que no han vuelto a casa (¿quien no ha vivido en carnes a su propia madre esperando su regreso?), y así hasta el día en que vuelan solos y forman su propio hogar… Ese suele ser el proceso natural, no es de un día para otro, es un proceso donde se les van dando a nuestros hijos las herramientas necesarias para cuando llegue el momento de la separación, que no cortar el vínculo emocional, ése durará toda la vida… Todos aceptamos como un hecho que una madre siempre vive, en mayor o menor medida, con una eterna preocupación por sus hijos y pendiente de sus necesidades, ¿quién no se ha llevado tapers de comida alguna vez preparados por su madre para que coma “bien”? o ha estado dispuesta a “cuidarnos” por un simple constipado a los 40 años como cuando teníamos 10, lo aceptamos, es natural…

 

UN PROCESO LENTO, NORMAL, NATURAL…

 

Cuando ocurre una separación este proceso natural se ve resquebrajado, de repente hay que aprender a vivir sabiendo que tendremos que compartir el tiempo de nuestros hijos con su padre, el padre también tiene necesidad de compartir su tiempo con el niño, también tiene sus instintos hacia él y el niño necesita de los dos… Al romperse la pareja también se rompe esa parte del proceso, el niño tiene que aprender a separarse físicamente antes de tiempo de uno de sus dos progenitores cada cierto tiempo, tiene que hacerlo y lo hará, será más o menos fácil dependiendo del tipo de separación al que se enfrenten, aquí el papel de ambos progenitores es de gran valor…

 

Para la madre, además del duelo que llega tras una separación se le añade el verse alejada de sus hijos (aunque sea temporalmente), su instinto de protección enciende aún más todas sus alarmas, vive en un estado de preocupación y ansiedad constante hasta que su “polluelo” vuelve con ella, porque se ha visto obligada a forzar ese distanciamiento antes de tiempo, no hay proceso natural tras un divorcio o separación, es de un día para otro, es un hecho que parece costar más que la gente que no ha pasado por ello entienda, incluso pueden llegar a decir -¿de qué te quejas?, ahora tienes más tiempo para ti que yo que estoy casada-

 

Madre separada

 

Quiero aclarar que sé que es difícil para ambos progenitores, no quiero quitar valor al sufrimiento de un padre o de un hijo, simplemente me enfoco en el de una madre…

 

Ante esta aceleración de la situación es normal que se acentúe el síndrome del nido vacío, para quien vive este cambio es fácil entender cómo se siente una madre separada en los momentos que no está con sus hijos, para quien no lo vive, complicado… Intentar ayudar con ciertos consejos es normal e incluso demuestra preocupación por el bienestar de esa madre pero esos consejos a veces confunden y te pueden hacer creer que lo tuyo no es “normal”, que te estás aferrando demasiado a tus hijos e, incluso, que es insano, cuando no es cierto. 

 

Sé que hay mujeres que les preocupa ser “juzgadas” si aprovechan esos momentos para disfrutar de sí mismas, que sienten miradas llenas de reproche estilo… parece que está deseando que sus hijos se vayan, que son una carga para hacer lo que le gusta… a esas mujeres les tocará aprender a pasar de miradas y reproches, es demasiado agotador sufrir como una mártir por lo que puedan pensar “otros”, ya basta con la propia carga que soportamos ante esta nueva situación como para permitir que nos pongan más.

 

Tras un largo proceso una acaba adaptándose a la nueva situación, aprende a “aprovechar” esos momentos para hacer esas cosas que no se pueden hacer cuando se está al cuidado de nuestros hijos, pero hay fechas que son duras, LAS NAVIDADES…

 

Las Navidades son duras porque son unas fechas de reuniones familiares y con amigos, fechas que te gustan compartir con las personas más cercanas y, ¿quién más cercano que nuestros hijos? No hay engaños, las cenas familiares cuestan, por muy bien que te lo estés pasando te pesa el “vacío” de no tener a tus hijos junto a ti en esos momentos, con el paso del tiempo se va llevando mejor… pero pesan…

 

Aunque ésa sea una realidad hay muchas cosas que podemos hacer para cambiarla, no debemos permitir que el dolor se acomode dentro de nosotras impidiendo que disfrutemos de las personas que sí siguen a nuestro lado. Si no es por nosotras debemos hacer el esfuerzo por nuestros hijos, ellos nos quieren, y nos quieren ver felices, cuando saben que estás aprovechando el tiempo que están con su padre haciendo cosas que te gustan, son felices… porque, ¿habéis pensado como se puede sentir un niño si se lo pasa bien con su padre sabiendo que su madre sufre con su ausencia? ¿en qué conflicto emocional se pueden encontrar nuestros hijos al pensar, no soy justo con mamá si  me lo paso bien porque ella está mal porque no estoy con ella?

 

Desde mi punto de vista es una carga que tampoco quiero darles, sé que se lo van a pasar bien, sé que van a disfrutar de esos días, sé que este dolor es “egoísta” por que mi mayor deseo es compartir todos los momentos especiales con mis hijos y guardarlos como un tesoro y sé que no puedo permitir que ese puntito egoísta mío empañe su “momento” especial con su padre, claro está, toooodo lo egoísta que puedo parecer al pensar… ¿por qué tengo que dejar “olvidar” mis miedos y preocupaciones?, ¿por qué olvidar las veces que el señor padre dejó “tirados” a sus hijos en fechas señaladas porque tenía otros planes “diferentes”?, ¿por qué tengo que lidiar diariamente con exámenes y estudios para que luego lleguen fechas especiales donde poder disfrutar de puro relax y divertimento con mis niños y en vez de eso, mandarles con el padre?, ¿por qué me tengo que comer todas las preocupaciones y responsabilidades y que el padre sólo disfrute de momentos de ocio?,¿por qué?, ¿por qué hacer como que he olvidado cada ofensa hacia mis hijos y hacia mí??? PORQUE MIS HIJOS LO HAN HECHO…así que no me ENGAÑO, yo no puedo olvidar, no olvido… Tampoco confiaré nunca en esa persona que entra y sale de sus vidas sin pensar en cómo les pueda afectar a sus hijos… a día de hoy ellos se han adaptado a no esperar, a recibir como un regalo cada momento y a disfrutar esos momentos… eso no se lo voy a quitar a mis hijos, ya no les duele la ausencia, disfrutan del momento y si ellos han decidido que sea así a mí me toca animarles a que lo hagan y cruzar los dedos para que les dure mucho tiempo.

 

Ésa es la vida que les ha tocado vivir, me ha costado comprender que hay cosas a las que no llego, aunque intente protegerles de todo, me es imposible, sólo me queda darles herramientas para que ellos mismos sepan enfrentarse a  las situaciones que les ha tocado vivir y… estoy orgullosa de la alegría y positividad con la que lo hacen, si estoy orgullosa de que hayan aprendido a valorar los momentos… ¿voy a ser yo las que le quite brillo a los mismos? NO… así que no me queda más remedio que ponerme manos a la obra, soy consciente, me lo han dicho de mil maneras, si me ven felices ellos lo son, si yo disfruto ellos disfrutan por mi…

 

Me despido de ellos diciendo, -espero que no me echéis de menos, eso será que os lo estáis pasando taaan bien que no tenéis tiempo para pensar en otra cosa!!- cuando hablo con ellos por teléfono y les pregunto qué tal se lo están pasando me responden… -bien mamá, no te estamos echando de menos…- y ése se ha vuelto nuestro juego de palabras…

 

Niño con papá

En estos ocho años he aprendido a enfrentarme a mis navidades sabiendo lo que hay…

Lo acepto, me permito un día, quizás dos para quedarme en casa y dejar aflorar esa sensación de vacío que queda tras su marcha, esa falta de ganas que me entran por no hacer nada, ese querer encerrarme y no ver la luz del sol hasta que vuelvan… DOS DÍAS MÁXIMO…
Y luego…

Toca poner la casa en orden para cuando vuelvan, si se hace en los primeros días ya te lo quitas de encima y te queda más tiempo para disfrutar de ese orden… seamos realistas, en cuanto vuelvan el caos volverá con ellos…

Solo de pensar en ordenar tooooda la casa ya me he agotado así que, hay que aprovechar para hacer algo que pocas veces podemos hacer completamente relajadas… una buena siesta!! de esas en camita y con pijama…

Otra cosa que dejo de poder hacer cuando llega el periodo escolar es caminar, le he cogido el gustillo a eso de pegarse largas caminatas sin ningún punto fijo y con la música puesta, me relaja, creo que el tener hijos me ha dado ese punto de masoquismo… así que aprovecho estos días para gastar las suelas de las zapatillas y que el runtastic deje de dar lecciones morales avisando de que llevo X meses sin realizar ningún ejercicio… no hay cosa que más odie que esa parte de la aplicación, ¿¿a quien se le ocurriría añadirle un pepito grillo??

Jo, ya me he cansado… así que nada mejor que una buena siesta para recuperarse tras una buena caminata… no lo olvidéis, de camita y con pijama…

Para no salir todos los días a caminar aprovecho para patinar, dicen que en la variación está el gusto…

Aunque sé que va a parecer extraño, casualmente el patinar causa el mismo efecto sobre mí… y sólo una buena siesta lo soluciona… que sí!! de camita y con pijama, que para algo soy española…

Lo reconozco, esos días me hincho a comer mis platos favoritos, que no es por nada pero merezco mimarme, que en algún punto dejé un poco de lado mis preferencias para dedicarme a las suyas… pues en estas fechas… me las dedico!!

Y claro… acabo taaaan llena que nada como una buena siesta tras una buena comilona…

LEER!!! que placer leer sin interrupciones continuas, no recuerdo haberlo podido hacer en otro periodo que no haya sido cuando me quedo sola en casa. Y no hay mejor sitio para leer que en una buena cama rodeada de almohadas, mmmmMMMMMmmmmm… y si te cansas… siempre puedes aprovechar para echar una buena siesta…

Y sí, hay varias razones para tanta siesta…

La primera que siempre me ha encantado dormir y para qué negarlo, desde que nació mi primer hijo mis periodos de sueño dejaron de ser lo que eran… aiiiins!! además hay que añadir que dormimos juntos en la misma cama lo que le da un valor añadido a tener… 1,50 metros de cama para mi sola!!! poder dormir como si te hubieses caído directamente en la cama es un placer que recupero solo en esos momentos… como para desperdiciar la ocasión!!

La segunda, mis noches se llenan… aprovecho para ir al karaoke (ya he contado en otra ocasión que sale más barato ir a pegar gritos donde encima la gente te aplaude que pagar un psicólogo por bueno que sea…).

Bailar… cuánto tiempo hacía que no bailaba!! hasta que te duelan los pies… La primera vez que lo hice tras mi separación fue increible!! ya me había olvidado del placer que me causaba bailar y bailar como si el tiempo se hubiese parado…

En las navidades siempre cae alguna superproducción en el cine… no hay que perdérsela!! no es lo mismo verla en casa que en una gran pantalla de cine…

Todas esas cosas disfruto de hacerlas con mis amigas, reconozco que tengo la suerte de contar con una amiga incondicional,  esa amiga a la cual le dices ven… y lo deja todo, y como dicen… tras una gran mujer, siempre hay un gran hombre.. ese marido que se encarga de sus hijas para que mi amiga comparta noches de desahogo conmigo… Yo creo que no me entienden mucho, pero me aceptan!! y eso es muy importante… Tengo personas maravillosas a mi alrededor a las que he aprendido a valorar en cada caída que he tenido, porque siempre han estado ahí para levantarme

El llenar tanto mi tiempo me permite coger fuerzas para las temidas comidas y cenas familiares, todos los años intento ver también el lado positivo en ellas… y no, no es que así hay  menos para compartir en marisco… bueeeeno!! no es del todo eso pero… siempre tengo la esperanza que mi familia se apiade de mí  y, ya que no pueden traerme a mis niños para que estén a mi lado, me permitan comer doble ración de gambones, gulas y gambitas al ajillo… que sí!! que cogeré un empacho pero… que me quiten lo bailao…

Y aunque me ha costado años darme cuenta de ello, soy madre pero igual que el divorcio me ha hecho aprender a marchas forzadas a vivir la separación de mis hijos, también me ha permitido darme cuenta de esa otra faceta de mí que tenía olvidada… también soy mujer!! Y he aprendido también que estas fechas tienen su punto agridulce, sonará extraño pero junto con ese vacío ante la falta de mis hijos también se une una sensación de aprovechar el momento para poder hacer todas las cosas que no puedo cuando ellos están aquí conmigo…

NI SER MADRE ME DEBE HACER OLVIDAR QUE SOY TAMBIÉN MUJER NI QUERER DISFRUTAR DE SER MUJER ME QUITA VALOR COMO MADRE…

Disfrutaré de las navidades, haré todas las cosas que pueda y… se las contaré a mis hijos cuando hable con ellos mientras escucho también sus aventuras… y sí… me echaré todas las siestas que pueda y más!! que sueño que pierdes, sueño que no recuperas…

 

¿Y tú? ¿que planes tienes para estas navidades?

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