Síndrome de alienación parental: Ya no tengo miedo

Síndrome de alienación parental: Ya no tengo miedo

Ésta es la historia de Patricia, donde a diferencia de otros testimonios se publica con una identidad visible. Desde aquí queremos agradecerte la cesión de tu historia para poder visibilizar esta problemática que quizá muy pocas personas se planteen, pero que realmente sucede.

 

Patricia es hija de padres separados, y como muchos otros hijos le ha tocado vivir junto a su hermano situaciones muy complejas. No sería nada particular si no fuese por el hecho de que la justicia la obligó a convivir con una persona condenada por maltrato “diagnosticando” un S.A.P (Síndrome de alienación parental), a pesar de que dicho síndrome o trastorno ni siquiera está reconocido. 

“Sin embargo, dentro de la comunidad académica el síndrome de alienación parental (SAP) carece de consenso científico por no reunir los criterios metodológicos científicos necesarios para ser aceptado y por eso se lo considera pseudocientífico.1 El SAP ha sido rechazado como entidad clínica por las dos instituciones más reconocidas en el mundo en términos de salud y trastornos mentales: la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psicología. Es por eso que no aparece en las listas de trastornos patológicos de ningún manual, ni en el CIE-10 de la (OMS) ni en el DSM-5 publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría.”

 

 

Me llamo Patricia Fernández Montero, tengo 17 años. Apenas he cumplido la mayoría de edad y ya me ha dado tiempo a escribir mi primer libro autobiográfico. Sé que estarás pensando, qué puede tener de interesante la vida de una chiquilla que casi no ha alcanzado la mayoría de edad. Y déjame decirte que, durante diez años de mi vida, estos fueron estirados y dilatados hasta arrancarme parte de mi inocencia, dejando desnudos los resquebrajos de una madurez demasiado prematura, aunque a día de hoy, agradecida.

 

No me gusta decir que soy víctima, y no me gusta la etiqueta que una sociedad patriarcal me ha puesto por haber vivido una situación de violencia de género, que comenzó por el maltratador y el sistema judicial se encargó de alargar y alimentar. No, porque junto a mi familia, soy una superviviente. Precisamente en el libro “Ya no tengo miedo”, quise alzar la voz, y no por mí, sino por nuestros niños, que sí lo tienen.

 

Cuento parte de mi historia, de cómo viví las peleas, el miedo, el terror, los interminables peritajes cuando apenas tenía diez años, los puntos de encuentro que absorbían cada ápice de felicidad y matizaban el dolor. Cómo vi a mi hermano, con cuatro años, pasar meses sin hablar, fruto del miedo, del trauma. Y a mi madre luchar, luchar y pelear, y derrumbarse, pero siempre con cuidado de que mi hermano y yo no lo notásemos. Y cómo mis abuelos nos acogieron, dándonos amor cuando el maltratador estuvo en busca y captura, o nos tenía amenazados a mi familia y a mí.

 

En el libro recojo la experiencia con la que me echaron paladas de madurez encima y cargaron mi mochila con un peso a mis espaldas, que todavía no me tocaba cargar. Pero había momentos de luz, de luz y alegría, y cada detalle cobraba la relevancia suficiente para devolvernos a la vida de nuevo, y frenar el continuo paso de los días. Y el libro trata de dar esperanza y luz, porque sé que falta. De mis diez años de lucha, donde yo era un simple elemento insignificante que figuraba en multitud de sentencias judiciales, yo encontré algo maravilloso. Algo eterno y gratificante, encontré a mi padre, el que hoy es marido de mi madre y me ha criado. Y eran esos momentos, junto a mi madre, mi padre y mi hermano, donde podía quitarme la armadura y volver a mis ocho, diez o doce años.

 

Pero sin lugar a dudas, el momento que marcó mi vida, fue el verano del año 2008. Desde ese verano, nada de lo que me pudiese pasar sería tan agonizante ni doloroso. Una sentencia, “Sindrome de alienación parental”, y todos mis sueños, esperanzas, ganas de vivir, se quedaron en ella grabados. Tres meses enfermizos sin ver a mi familia. “Terminantemente prohibido, si alguien de usted o de su familia se acerca a los niños, me encargaré personalmente de que no vuelva a verlos”, amenazó la perito a mi madre. Y ellos estaban matando a esos niños en vida, y nadie, nadie, salvo mi madre, mi padre y mis abuelos, parecía darse cuenta. Me mentalicé que a mi “vivir” se le añadía el prefijo “sobre”, de que tendría que ser fuerte por mi hermano y por mí. Mi madre desarrolló un principio de cáncer. Pero ellos jamás conseguirían romper mi familia. Porque el amor de una madre no hay sentencia que lo anule, ni lo disipe en regímenes de visitas.

 

Ya no tengo miedo

 

A día de hoy, siete años tras esto, cuando veo las fotos de mi hermano y yo, no me explico cómo fueron tan salvajes e inhumanos de hacernos pasar un calvario que a mis seis años, después de que casi quitara el maltratador a mi madre la vida, estuvo a punto de costarme la vida a mí. Y no quiero acostarme por las noches pensando que algún niño no duerme en su cama, o simplemente no duerme, porque tiene miedo de que ese “alguien” con quien un juez incompetente le ha obligado a convivir, le haga algo. Y como no quiero que nuestros pequeños pasen lo que a mi familia y a mí nos hicieron pasar, creé “Ya no tengo miedo”.

 

Porque la mejor manera de que te escuchen es gritar, y gritar alto y fuerte, y si quieres, grita claro también, pero que se te escuche. Y quitar la venda de los ojos que la sociedad tiene y la cortina de humo que el gobierno y su publicidad impone. Para no dejar impugnes a los que se llevan la felicidad de nuestros pequeños por delante, para luego dormir con la conciencia tranquila.

 

Y yo ya no tengo miedo, ni de gritar ni de que se me escuchen. Y a decir la verdad por los que aun tienen que callar. Es por ello, que cuando me han ofrecido ocultar mi rostro, o me han aconsejado no nombrar las instituciones como Aldeas Infantiles o el Punto de Encuentro del municipio de Las Rozas, he decidido hacerlo. Porque si ellos tuvieron la libertad de hacer llorar a mi madre a base de amenazas, de coaccionarnos a mi hermano y a mí, yo tengo el derecho de expresarme y contarlo. Le pese a quien le pese, quiero dar voz a los que aun, por miedo, tienen y deben callar, porque ya lo sabe el señor juez, aquí los niños ni voz ni voto, aunque sea sobre ellos sobre los que se decide.

 

Este libro se lo dedico a todos nuestros pequeños, porque tienen la valentía y la fuerza de muchas personas adultas, esto, va para vosotros.

 

Luz, ánimos, muchos ánimos y fuerza, y coraje, porque, como bien decía mama, la valentía no es la ausencia del miedo, sino el dominio de él.

 

 

El tratamiento que se propone para el SAP es simplemente la separación. Una medida realmente drástica que si se somete a criterios psicológicos seguramente no tendría tanto beneficio, ni probablemente sería una solución real.

 

En casos extremos conviene separar del todo al niño de la madre por meses incluso años.100 El darse cuenta de que no podrán volver a su hogar y que, si insisten en rebelarse, su permanencia durará más tiempo fuera de casa, ayudará a que los niños se den por vencidos y finalmente acepten mudarse a la casa del padre.101 51

Los terapeutas que creen que deben respetar los reclamos del niño cuando llora que quiere ver a su madre en realidad lo están perjudicando porque verla contribuye al afianzamiento de la alienación.52 Gardner sostiene que un terapeuta debe tener la piel bien curtida para soportar los reclamos del niño sin acceder a sus caprichos.102 103 104 105No se debe respetar al niño cuando se opone a visitar al padre alienado. No se lo debe escuchar pues tomar en serio las acusaciones de maltrato o abuso sexual hechas por un niño SAP es un grave error.106 No se les debe permitir insistir en sus acusaciones de abuso sexual porque el terapeuta sabe que son falsas.107 Es antiterapéutico escuchar estas falsas acusaciones. Lo terapéutico es decirle al niño que eso no ocurrió.108 Los niños pueden haber fabricado estas acusaciones y fantasías sexuales por si mismos o haber sido programados por su madre.109 Una manera que tiene el terapeuta de confirmar que la acusación es falsa es carear al niño denunciante con su padre porque en el enfrentamiento cara a cara estos niños no logran sostener su acusación y suelen retractarse.110 

 

A pesar de que el propio Gobierno ya ha dado toque de atención ante la utilización de una patología inexistente en juicios, a día de hoy, la realidad, es que el SAP se sigue utilizando en múltiples ocasiones y se han llegado a realizar cambios de custodia a raíz de ello.

 

Nuevo (y severo) toque de atención del Gobierno a los jueces, fiscales y peritos judiciales que siguen empleado el llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP) en vistas y sentencias. “Perversión jurídica”, “montaje”, “cúmulo de despropósitos” o “fraude de ley” de “peligrosas consecuencias para la mujer y la infancia” son algunas de las recomendaciones que se van a hacer llegar a los juzgados, fiscalías, colegios de abogados, psicólogos, médicos y organizaciones de asistentes sociales. Es decir, a todos aquellos profesionales que intervienen cuando una pareja está inmersa en un proceso de divorcio y uno de los cónyuges -en el 89% de los casos el hombre, según datos de un exhaustivo informe oficial elaborado por el Observatorio de Violencia Doméstica y de Género- acusa al otro de manipular al menor para que sienta aversión hacia él.

 

Eva Pleguezuelos es abogada especializada en Derecho de Familia y forma parte de la Asociación de Mujeres Juristas Themis. Ayer participó en la jornada del Día Internacional Contra la Violencia hacia las Mujeres. En su conferencia en Valdecarzana defendió la necesidad de que se modifique la ley para que cualquier teoría que afecte a menores esté basada en datos avalados científicamente, ya que en España se acepta el síndrome de alienación parental pese a no contar con ese reconocimiento.

10 thoughts on “Síndrome de alienación parental: Ya no tengo miedo

  1. Patricia felicidades por no ahogar tu grito, por sobrevivir y por la valentía que tu y tu familia materna habeis demostrado. Como bien dices hay demasiados niños y niñas que sufren cada día la estupidez de este patriarcado que aún ofrece mas derechos a os hombres, aunque maltratadores, que a mujeres e infantes, yo lo veo cada día, cada cada día, y esas personas que se suponen que tienen que impartir justicia con sus prejuicios y su estupidez lo único que hacen es favorecer a los maltratadores. Una vergüenza, pero que quieres de personas que seguramente sean igual de maltratadoras que la persona a la que protegen, el maltratador.

    Ojalá todas las personas que pasan por esa situación le pusieran voz y palabras y gritaran alto la barbarie que se está cometiendo, aunque mucho me temo que la ceguera social es mas profunda y nunca he visto a un estúpido cambiar de opinión.

    De nuevo felicidades, personas como tu dan valor al mundo 😉

  2. Madre mía, que horror, y que valentía y fuerza personal por parte de Patricia. Pero realmente tienen que trabajar el SAP… existen muchos casos falsos seguro, pero también está la otra cara. Precisamente he recibido una colaboración en mi blog sobre un caso de SAP claro, pero que nunca se llegó a tratar como tal porque padre y madrastra no lo han querido en su día… Hay que ser consciente de que quien hace la ley hace la trampa… pero existen multitud de niños/as que realmente tienen el “coco comido” con falsos juicios de ‘la otra parte’, sea padre o madre.

    Por otra parte… qué triste es que abusen de este tipo de ‘soluciones’ para obtener sus propios deseos o poderes, cuando lo que habría que hacer es incluir una custodia compartida, (a mi parecer) y obligatoriamente incluir psicólogas/os para la familia al completo. Pero lo primerísimo es confirmar si realmente se trata de un caso de SAP!! Vamos , eso es obvio y primario! Me recuerda a los casos de violencia de genéro falsos… los hay a patadas y eso impide una confianza en la ley y en las soluciones protectoras al respeto…
    En fin, muchísimas gracias por el aporte y por compartir tu historia. Muy agradecida por poder leerte.

  3. Es terrible conocer estos casos. Hay un desconocimiento enorme del tema de la violencia de género, en particular en lo que afecta a los niños, en los propios juzgados de violencia de género. Me alegro de que Patricia haya tenido la fuerza y la valentía de sacarlo a la luz.

  4. Enhorabuena por tu valentía, espero que sirva de ejemplo para hacer pensar a quienes tienen la responsabilidad de defender a los niños y niñas

  5. Patricia hola, felicidades por haberlo superado ( si puedes escribir un libro y salir en público creo que lo habrás superado) no se si me compraré el libro, pues ahora mismo no se si me conviene leer todas esas cosas y revivir muchas através de tu libro.
    también soy un superviviente, también lo he echo pasar mal ha otras personas, laboral, en familia, etc, tengo un trastorno mental agravada por el mal ambiente familiar que reinaba en mi casa, que no hogar
    Espero poder leerlo alg7n día y tener la certeza de poder decir aue lo he superado y aue no haré sufrir ha nadie mas………
    .

  6. Hola Patricia.
    Yo también soy de Las Rozas y conozco todo esto bien…
    Yo tuve suerte con la justicia,
    A mí mi esposo, me maltrataba psicológicamente desde los 18 años, ni yo supe quién era hasta los 43 que tengo ahora…Tampoco supe lo que era hasta que no busqué ayuda, ahí me lo dijeron, y ambas conocemos quién nos lo dijo y quién nos ayuda cada día, verdad??
    Me quise separar y me quitó a mi hijo físicamente y mentalmente con 14 años, 6 meses…
    Me tuve que ir de casa para que mi hijo no viera más insultos a su madre, lo veía sufrir por las cosas que me decía, y era horrible.
    Mi hijo nunca me creyó el motivo que me hizo coger la maleta e irme a un hotel 1 mes sola, sin amigas, y pensando que estaba sola…
    Todo pasó más fuerte cuando decido separarme, también empezaron los maltratos físicos…
    Mi hijo declaró que se quedaba con su padre, y el juez dijo que NO, que mi hijo estaba POLARIZADO por su padre y que NO.
    Si no hubiese sido por la justicia, no me hubiese dejado volver a verle mentalmente….
    Ahora me da las gracias, ya tiene 15 años y vuelve a ser un niño normal, con mucho sufrimiento, porque él no acepta lo que yo era, pero me da igual, está conmigo que soy una mujer normal y que no va a hacerle sufrir…
    Así que quería decirte que me voy a leer el libro, aunque me cueste llorar y llorar…
    Y QUE GRACIAS!!

  7. El padre de mis hijas me estuvo maltratando desde mis 22 años hasta que me separé con 34, lo condenaron por ello y aún así le concedieron la custodia compartida. Estando ejerciéndose, se produjeron malostratos hacia mis hijas que fueron denunciados pero no sirvió para nada.
    Ahora mis hijas de 9 y 13 años tienen mucho miedo, pues tienen que ir por fuerza con su padre.
    Yo ya no sé qué hacer porque la justicia lo apoya a él, pero a mis hijas nadie las escucha, mi hija mayor me dice que quiere contar a un juez o a alguien que pueda ayudarnos todo lo que pasa cuando ha ido a casa de su padre, pero la jueza se niega.
    Yo ya no sé qué hacer porque ahora que ya no puede seguir maltratándome a mí, maltrata a mis hijas. Necesitamos ayuda pero nadie nos escucha.
    He leído la historia de Patricia Fernández Montero, su hermano y su madre y ha sido como si estuviese escuchando mi propia historia. Por favor, si alguien puede ayudarme que lo haga, estoy desesperada. Mis hijas tienen miedo. Ayuda por favor.

  8. Estoy en un caso muy parecido al de Patricia y otros comentados,mi exmarido en connivencia con las asistentas sociales que le han confecciónado un informe a la carta ellas sabran porque extraño interes que lo han unido a una demanda de custodia alegando el SAP y ha colado al juez y me han quitado a mi hijo de 10 años exclusivamente para hacerme daño a mi y a mi hija de 15 años por denunciar los abusos que sufrio de su padre en visitas de fin de semana.Ánimo Patricia.

  9. El tema es que me siento impotente e indefensa porque los jueces/as que me han tocado solo ven y tienen en cuenta el informe de las asistentas por que les presuponen “imparcialidad” que nunca han tenido desde la primera cita,y no se que hacer para seguir la lucha por recuperar a mi hijo que cada vez esta peor animica y físicamente.Lo último ha sido ir al justicia de Aragon para llevarles documentación y solicitar apoyo.

    1. Mucho ánimo Gema. Es mucha la impotencia cuando sientes que los equipos psicosociales se creen la versión del maltratador. Creo que uno de los problemas es la falta de profesionalidad y de interés en cada caso. No se dan cuenta de las repercusiones en los niños cuando el resultado de los informes es incorrecto.
      Mucho ánimo. Espero que todo mejore y mientras lo puedas llevar lo mejor posible.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *